Es el toldo más utilizado en áticos, patios, porches y jardines. Es un tubo decorativo, práctico y muy seguro, por su gran resistencia al aire, ya que la estructura queda anclada al suelo, al techo o la pared.
Los materiales
son:
Las guías
por donde corre el toldo (80 x 40). Los pies directos
o columnas (80 x 40).
El larguero de la portería (80 x 40). La palillería
que da cuerpo a la lona. Las pinzas de anclaje (80 x
40 ó 40 x 40). Los capiteles y pechos de paloma,
que son los remates decorativos.
Todos estos materiales son de aluminio lacado.
El montaje puede
ser:
Entreparedes:
Las guías van de pared a pared, por ejemplo en un patio interior.
Con una portería:
Las guías salen desde la pared y mueren descansando sobre una portería delantera, por ejemplo, un ático.
Con doble portería:
Se montan dos porterías que se unen entre sí por las guías, por ejemplo en mitad de un jardín.
La pérgola ha de tener unas alturas mínimas
para evitar golpes en la cabeza y no ahogar el espacio
sombreado; esto hace que pueda entrar el sol más
bajo del día (1ª horas o últimas
del día), la manera de evitarlo es complementarlo
con cortinas o toldos al frente.
La apertura del toldo suele ser hacia delante, es decir
paralelo al suelo. Aunque se puede dar diferentes ángulos
a gusto del cliente.
El accionamiento del toldo es tan sencillo como tirar
de una cuerda o bien se puede motorizar.